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El Origen del Zen
La filosofía o base espiritual del Zen (indispensable para comprender su incidencia en la decoración occidental) se centra en la iluminación y búsqueda de armonía y paz interior a través de acciones simples y cotidianas (tal el legado de Buda), proporcionando en todo momento un sustento para la vida diaria. El arte de la pintura o la caligrafía, la meditación, los rituales, las artes marciales, la ceremonia de servir el té o el arreglo de flores, son algunas de las actividades que van definiendo el Zen e influenciando con su simplicidad en la vida cotidiana.

Las características del estilo Zen
El Zen, a través de la simplicidad, busca alcanzar la armonía y la tranquilidad necesarias que requieren estos tiempos modernos. Occidente encuentra paz en su filosofía adptándola al diseño de interiores y jardines, con una serie de recursos mínimos, espacios ordenados, colores claros y líneas simples. El Zen busca alejarse de la ornamentación excesiva y el “barroquismo”. El equilibrio que logra está dado por pocos objetos, materiales naturales y presencia de aromas, algo propio del estilo Zen. El encuentro con el Zen nos lleva a lograr espacios de paz y armonía que nos permitan dejar afuera “el barullo” del mundo contemporáneo. Asociado a su filosofía original, la decoración Zen busca la reflexión y el descanso del mundo exterior.
Colores
Los colores utilizados en la decoración o estilo Zen son principalmente el blanco y toda la gama de colores neutros: ocres, grises y beiges. El color sólo puede estar dado por algún objeto decorativo, como una pincelada de verde o rojo en algún elementos o detalle puntual.
Materiales
Los materiales más utilizados en el Zen son aquellos en estado natural o poco industrializados: madera natural, piedra, etc. En baños y cocinas se prefiere la piedra antes que la cerámica. Los pisos de madera clara, por ej. en haya, se prefieren a los pisos oscuros, por ej. en wengue.
Muebles
Los muebles dentro del estilo de decoración Zen deben seguir la máxima simplicidad en sus líneas. Muebles bajos, de líneas rectas que invitan al orden y, en su mayoría, conservan el color de la madera natural. Se deben evitar muebles con curvas y barroquismos que no combinen de forma natural con el sentido de simplicidad del Zen. Las maderas de colores claros van muy bien con el estilo Zen, aunque se puede utilizar una madera oscura si todos los demás elementos decorativos son claros.
Iluminación
La luz siempre debe ser sutil, indirecta, con artefactos escondidos, logrando un ambiente suave y sensual, propicios para la meditación y el descanso. Por su gran importancia en el diseño de interiores, la iluminación es un factor clave en la ambientación de espacios Zen.
Objetos
La elección de objetos decorativos debe ser cuidada y austera. Entre los pocos adornos que permiten estos espacios podemos destacar los objetos de cristal o madera, aunque sobre un mueble de madera un jarrón de cristal sea lo más adecuado. Las paredes pueden estar desnudas, aunque permite colocar algún cuadro cuidando que el tipo de marco y la lámina combinen con ladecoración general.
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Es una de las tantas tendencias que conforman el interiorismo actual. Algunas veces, definiendo el espacio con características muy marcadas y, otras, acompañando a otros estilos, con sólo toques que lo diferencian. Un espacio étnico se destaca, especialmente, por la presencia de objetos de diferentes culturas, especialmente de aquellas más exóticas y provenientes de los lugares más lejanos. Si bien muchos identifican su impronta con la decoración africana, diversos y remotos son los lugares que se evocan en sus ambientaciones: India, Indonesia, Tailandia, Marruecos, la Isla de Pascua, los pueblos gitanos, así como nuestras culturas latinoamericanas, acentúan lo distintivo de estos espacios. En ocasiones, sólo un objeto puede transmitir el espíritu de una comunidad y aportar así a la fusión que se busca lograr en el espacio. Parajes recónditos de África, Asia y aun de regiones de nuestro país, presentes a través de objetos que nos remiten a otros sitios, tiempos y culturas, y se convierten en protagonistas que dan el sello a interiores que pueden partir de una base minimalista o rústica, con muebles antiguos o muy contemporáneos o, por qué no, mobiliario de aire pop.
Si bien la base de estos espacios es la mezcla de muebles y piezas decorativas de diferentes culturas, requieren además de una ambientación especial que enmarque adecuadamente los objetos que luce. La decoración de estos recintos también alude generalmente a las viviendas africanas o de pueblos antiguos con predominio de materiales naturales y soluciones simples, sin demasiados excesos ni recargados de elementos ornamentales. Pocos objetos, pero impactantes, es una de las claves principales.
Para la fusión
Los colores favoritos son, generalmente, los terrosos o la gama de los rojos, desde los granates a los naranjas. No obstante, los espacios en blanco y negro también logran un buen marco para la fusión de culturas. Los materiales de este estilo, que apuesta a la calidez y al toque personal, son la madera, generalmente tallada, los tejidos naturales, el mimbre y distintas fibras vegetales, telas tintadas a mano, barro, piedra. La luz juega un rol preponderante. Sus ambientes se matizan con una iluminación general suave y difusa, y luces puntuales destacando objetos, siempre en tonos cálidos. Velas, fanales, lámparas de papel, bambú, entre otras alternativas, dejan su destello étnico y junto a los aromas ayudan a generar una atmósfera especial.
Objetos y vida
Los viajes son un buen recurso para obtener piezas que marquen la personalidad de quien habita el espacio. Si los objetos hacen referencia a experiencias personales, caminos recorridos, viajes vividos, lugares que nos remontan a recuerdos, el espacio denotará un carácter aún más especial. Máscaras traídas de África conviviendo con tapices de Marruecos y coloridos killims de la India, logran un encuentro auténtico de culturas, en espacios donde no faltan objetos regionales, cueros, pieles o tapices que aluden a nuestra cultura nacional. Todo vale: el toque multicultural es el que da el encanto, en una ambientación que acompaña con el mobiliario, la iluminación y una decoración con los colores adecuados.
Pautas a tener en cuenta
Para lograr una ambientación con onda multicultural no basta con sumar objetos de distintas regiones. Las piezas deben ubicarse oportunamente en un espacio que, además de cobijarlas, pueda lucirlas.
- El étnico puede acompañar espacios de diferentes estilos. Finalmente, pondrá el toque que caracterizará el espacio.
- El mobiliario puede ser de líneas contemporáneas, aun con tendencia al minimalismo. Pero también, el étnico se conjuga con el estilo rústico; convive con muebles antiguos e, incluso, con toques del Pop Art. La clave del éxito es no recargar los espacios. Los objetos étnicos deben lucirse por sus formas sugerentes, colores, texturas y su carga cultural.
- La artesanía, haciendo referencia a diferentes culturas, espacios y tiempos, es la clave del estilo. Los objetos de diseño, aun bien contemporáneos, son buenos complementos de estos espacios.
- El estar y el dormitorio principal son los ambientes elegidos para la decoración étnica.
- Para ambientar un dormitorio, no pueden obviarse los cabeceros o camas completas. La imitación de piel de serpiente es tendencia de última hora.
- Infaltables: piezas cerámicas, madera con tallas, objetos totémicos, velas y sahumerios, cestería, telas murales de impactantes dibujos, cortinas de estera y alfombras de rafia con dibujos, instrumentos musicales oriundos de algún lugar exótico.
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